Dr. Rafael Álvarez Cordero

Fundador y Presidente honorario del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas CMCOEM.

ADA confirma el beneficio de cirugía para tratamiento de Diabetes Mellitus 2

La Asociación Americana de Diabetes (ADA por sus siglas en inglés), a través de su revista Diabetes Care, publicó un estudio por demás completo acerca del empleo de la cirugía para el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2); el estudio llamado “Cirugía metabólica para la diabetes tipo 2, cambiando el paisaje del cuidado de la diabetes”(1) (Metabolic Surgery for Type 2 Diabetes, Changing the Landscape of Diabetes Care) es una de las compilaciones más completas acerca del tema y confirma que la cirugía tiene un efecto directo y benéfico en la evolución de la DM2, apoyado por una serie amplísima de publicaciones de todo el mundo: se revisaron 51 artículos publicados en revistas internacionales así como los resultados obtenidos en los diversos foros sobre el tema, en particular el Tercer Congreso Internacional sobre Terapias  Intervencionistas para para la diabetes tipo 2 en 2015. La historia de este tratamiento es por demás interesante porque desde 1955, el doctor Friedman Murray publicó un artículo en el que informó que había operado a tres personas que viven con diabetes y úlcera y les realizó una operación para cortar el estómago dañado y conectarlo al intestino, y que esos pacientes habían mostrado mejoría en el manejo de su diabetes (2). Cuando se inició la cirugía de la obesidad en los años 60 y 70, se observó que al bajar de peso, las personas con obesidad mórbida mejoraban su condición cardiovascular, su presión arterial, su diabetes y otras condiciones, y se supuso que dichos beneficios eran simple consecuencia de la baja de peso.

Por su parte, el doctor mexicano Jesús Argüelles presentó en 2007, durante el Congreso Latinoamericano IFSO (3), el estudio de ocho pacientes con ligero sobrepeso y diabetes que fueron sometidos a cirugía bariátrica y corrigieron su diabetes aunque no perdieron sino unos cuantos kilos. Simultáneamente, en otros países, el interés por la cirugía metabólica creció de manera exponencial y se realizaron ya tres congresos mundiales para entender qué ocurre cuando a una persona que vive con diabetes sin gran obesidad se le realiza una cirugía semejante a la de quienes tienen obesidad mórbida. En estos años se han estudiado diversas teorías para tratar de entender qué ocurre cuando se opera a una persona que vive con diabetes. Se sabe que después de esa cirugía hay una serie de cambios moleculares y hormonales que antes no se conocían o no se entendían bien. Entre las explicaciones más ciertas está la presencia de cantidades elevadas de una sustancia llamada péptido semejante al glucagón (GLP1) que produce el intestino delgado y que de alguna forma estimula la producción de insulina, sea por activación de las células pancreáticas o la formación de nuevas células; al mismo tiempo, hay una modificación importante en la producción del péptido inhibidor gástrico (GIP) que aumenta la producción de insulina.

La lista de sustancias (incretinas) que se ven involucradas en estos cambios post cirugía bariátrica en diabetes, es muy amplia: neuropéptido Y, galanina, melanocortina, GSHR, etcétera. Tras estos estudios, los científicos internacionales dedicados al cuidado de la Diabetes Mellitus 2 confirman que la cirugía tiene un papel importante en el tratamiento de esta condición. Por supuesto que no se canta victoria  ni se considera que todos los individuos que viven con diabetes pueden ser candidatos a la operación. En estos años, las conferencias y foros al respecto han ido precisando tanto las indicaciones como las contraindicaciones de la cirugía para la Diabetes Mellitus.

Hoy se considera que el paciente ideal para este tratamiento debe ser un individuo adulto, entre 25 y 50 años, que tenga menos de cinco años viviendo con DM2, con sobrepeso e IMC de 25 a 20-30, activo, con respuesta satisfactoria a los medicamentos.Por otra parte, la cirugía está contraindicada en personas con DM1, pacientes con más de 10 años de diagnóstico, rebeldes al tratamiento, sedentarios, o que ya están recibiendo insulina. En otro artículo de la propia revista Diabetes Care, el doctor Francesco Rubino presenta un algoritmo para que los cirujanos puedan saber con precisión si el individuo con diabetes es candidato a la cirugía (4). En resumen, la buena noticia es que se corrobora que la DM2 puede tener una solución con una intervención quirúrgica semejante a la que se utiliza en casos de obesidad mórbida.

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