Adolescencia El paso a la madurez

Dra EDC Martha Rangel Hernández / Médico Familiar en la Unidad de Medicina Familiar No. 62 del IMSS / Céd Prof: 6384229 / martha.rangelh@hotmail.com

la adolescencia es una de las mejores épocas del ser humano en cuanto a la vida social se refiere; regularmente se fortalecen los lazos de amistad con adolescentes del mismo sexo, pero al mismo tiempo empiezan a surgir amistades con chicos del sexo opuesto e incluso empiezan a darse los primeros noviazgos. Hasta ahí todo pareciera algo muy padre. Sin embargo, además de tener que enfrentar sus sentimientos y emociones, comienzan a vivir los cambios corporales, que, en ocasiones les cuesta mucho trabajo asimilar, incluso ahora que existe tanta información disponible en internet.
La adolescencia es un periodo de transición y enlace entre la infancia y la condición de adulto, cuyo inicio se sitúa entre los 10-12 años en las niñas y entre los 12-14 años en los varones; su límite a los 18 y 20 años respectivamente. Esta etapa se caracteriza por el crecimiento longitudinal acelerado, terminan de crecer las vísceras, se presenta el crecimiento y desarrollo de genitales internos y externos, además de que aparecen los caracteres sexuales secundarios; es decir, en esta etapa el cuerpo se alista para la reproducción.

Hombres y mujeres sufren cambios corporales importantes:

En los varones: crece vello en el pubis y en las axilas, comienza la producción de espermatozoides y se presentan las primeras eyaculaciones; el olor del sudor se vuelve más intenso; crecen los huesos y los músculos; se desarrollan y crecen el pene, los testículos y la próstata; se ensancha la espalda y la voz se hace más grave. También, se marca la manzana de Adán (uno de los cartílagos de la laringe), aparece el vello facial, algunos presentan acné y cambian los rasgos faciales.
En las mujeres: crecen los huesos y los músculos; maduran los órganos sexuales y se presenta la primera menstruación; la cadera y la piernas se ensanchan; y crece el vello en el pubis y en las axilas. De igual forma, crecen las mamas, aparece acné y cambian los rasgos faciales.
Aunado a los cambios corporales, se van dando cambios psicosociales: el adolescente es inquieto, ansioso, requiere continuamente de nuevas experiencias hasta agotar su energía; aunque también suelen dormir mucho en esta etapa.
La percepción que tienen de su cuerpo choca con las normas idealizadas de su apariencia física y destreza; surge el pensamiento crítico, empiezan a ser reflexivos, buscan autoafirmarse, experimentan sus procesos internos únicos, como si nadie más los hubiera experimentado. Se da la idealización romántica, surge la resistencia por las figuras de autoridad, buscan estatus frente a los mayores, luchan por su espacio y por su tiempo.
Como ves, ser adolescente o tener un adolescente en el núcleo familiar representa un verdadero reto. Y si eres o vives con uno que tiene diagnóstico de diabetes, el control de esta condición de vida puede resultar complicada.
Si eres familiar de un adolescente: recuerda cuando tú viviste esa etapa. No es fácil, escúchalo, trata de ponerte en su lugar y piensa que con amor y cariño puedes obtener mejores resultados. Nuestro trabajo como padres es guiarlos en este mundo tan complejo.

Referencias

Martínez y Martínez. Pediatría: Salud y enfermedad del niño y el adolescente. Editorial Manual moderno. 7ma. edición. 2013.

Dulanto E. El Adolescente. Editorial Mc Graw Hill interamericana. 2000.

Membrillo Luna Apolinar. Categoría, Familia: Introducción al estudio de sus elementos. Editorial ETM. 2008 .

 

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