Desde el consultorio para tu salud

De una falsa realidad a una pesadilla real

Dr. Marco A. Villalvazo Molho

Médico General Certificado Educador en Diabetes Certificado  Expresidente del Consejo Nacional de Educadores en Diabetes, A.C.

S

ofía llega muy temprano a su primera cita. De baja estatura, zapatos bajos y vestir sencillo, además de sus grandes lentes que hacen marco a su agradable sonrisa. Inicia la conversación diciendo que viene a verme porque está muy asustada ya que cada día retiene más líquidos en su cuerpo. Me muestra que no puede sacar su anillo del dedo. Además tiene mucha comezón en todo su cuerpo y su médico le dijo que los riñones están fallando, pero no por la diabetes. Le dijo que la tiene bien controlada con la insulina de acción intermedia que se aplica todas las noches y sin necesidad de cuidar su alimentación. Me muestra el cuaderno con las anotaciones de sus niveles de glucosa de los últimos dos años. Los resultados están dentro de los límites normales; todos ellos tomados al despertar. También me enseña los estudios de laboratorio con niveles muy elevados en sangre de urea, creatinina y ácido úrico. El nivel de glucosa en ayuno está dentro de límites adecuados, 100 mg/dl. Sin embargo, el estudio de orina muestra la presencia de proteínas por arriba de lo normal.

Al examinarla encuentro una importante retención de líquidos, presión arterial muy alta, 190/110 mm/Hg y la glucosa, dos horas después de iniciada la comida, en 410 mg/dl. Al escuchar esto, la cara de Sofía, que mostraba una sonrisa, cambia bruscamente por una de angustia e incredulidad al tiempo que me dice: “No es posible, siempre que me la tomo está normal y hasta el médico me felicita”. Con lágrimas en los ojos, me pide tomarla de nuevo con otro monitor de glucosa. En esta ocasión el resultado es de 413 mg/dl. “¡No puede ser! –exclama– ¿Qué está sucediendo?” Cuando sus lágrimas se agotan aprovecho para tomarle un estudio con el fin de conocer su hemoglobina glucosilada… el resultado fue de 11.5%.

Sofía –le digo–, los estudios de laboratorio, la retención de líquidos y la presión arterial elevada nos confirman que sus riñones están fallando. La explicación es la siguiente: los tiempos de acción de la insulina que se está aplicando le bajan los niveles de glucosa durante 12 a 16 horas, que es precisamente cuando usted acostumbra medírsela. Pero la otra mitad del día ha estado usted sin acción de la insulina y sus niveles de glucosa seguramente han estado altos como los que tiene en este momento. Si a esto aumentamos que al pensar que su diabetes estaba controlada no modificó su manera de comer, al paso de los años estos niveles elevados de glucosa han ido deteriorando la función de sus riñones.

Finalmente envié a Sofía con el médico nefrólogo (especialista en riñones). Al despedirse me dijo: “Ahora veo con tristeza y desilusión que con la toma de las mediciones de glucosa a la misma hora viví una falsa realidad, qué se está transformando en una pesadilla real”.

Tres meses después, Sofía inició con diálisis peritoneales para poder mejorar su salud.

Para resguardar la identidad de mis pacientes, en todos los escritos de esta columna se cambian sus nombres y características.

¿A qué hora es adecuado realizar el automonitoreo de glucosa?

  • Inmediatamente antes del desayuno, comida y/o cena

  • Dos horas después del inicio del desayuno, comida y/o cena.

  • En momentos especiales

Los niveles de glucosa pueden variar de manera muy importante en el mismo día.

Dependiendo del tipo de diabetes, su tratamiento y los objetivos de control.

Se pueden tomar desde siete veces al día hasta dos veces por semana.

Consulta a tu médico o educador en diabetes para saber lo que para ti es adecuado.

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