Formando al adulto desde la niñez

Por Lic. Psic. Berenice Tovar Saavedra | beretustratovar@gmail.com

Dado que la violencia de género afecta a 66.1% de las mujeres en México, según el INEGI, y considerando que no todas han realizado una denuncia, es importante educar a nuestros niños en los temas de respeto y equidad de género.

Cuando un niño vive en un hogar donde hay violencia hacia la madre, aunque también existen datos que hablan de la violencia doméstica hacia el padre, se desarrollan alteraciones emocionales que muy probablemente lo marcarán en su vida adulta. Recordemos aquello de “infancia es destino”. Por principio de cuentas, se instala el miedo que hará que el pequeño se comporte de forma diferente a lo que se espera en su desarrollo normal.

Entendamos respeto como un valor que nos permite reconocer, aceptar, apreciar y aquilatar las cualidades de las demás personas y sus derechos, así como el reconocimiento del valor propio.

Escuchemos a nuestros niños; permitir que se expresen sus sentimientos sin hacer juicios y sin reprimirlos, hará de ellos buenos compañeros, empáticos y sensibles ante los demás. Asegurémonos de que entiendan qué tan importante es el trabajo en equipo y lo que significa que no siempre podrán hacer lo que ellos quieren.

Ambos géneros necesitan aprender aspectos básicos del cuidado de la casa como ayudar en las labores que a su edad y condición sean viables. Por condición debe entenderse a la situación física que presenten, ya sean invidentes, sordomudos, utilicen silla de ruedas o algún otro apoyo para desplazarse, con Síndrome de Down o algún otro.

Es importante que niños y niñas aprendan a ser solidarios, que se muestren compasivos ante quien requiere ayuda, que de igual forma, sean respetuosos del estado de ánimo de los demás. Inculquemos a los niños la honestidad y transparencia. Demos una educación en la que vivan seguros y plenos con sí mismos y con el género que viven, así como con la capacidad de respetar a quien es diferente.

Es importante que niños y niñas aprendan a ser solidarios, que se muestren compasivos ante quien requiere ayuda, que de igual forma, sean respetuosos del estado de ánimo de los demás. Inculquemos a los niños la honestidad y transparencia. Demos una educación en la que vivan seguros y plenos con sí mismos y con el género que viven, así como con la capacidad de respetar a quien es diferente.

Formemos personas respetuosas

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