La alimentación en la crisis de la mediana edad

Por LN ED Jorge Medina Véliz

En ocasiones llegar a la mediana edad (55 a 68 años) implica un conflicto interno respecto a la idea o precepción de cada individuo.

Existen distintos cambios respecto a este periodo de edad en los hombres como consolidar una empresa, llegar a una jubilación, disfrutar a plenitud los ahorros para el retiro, viajar, convivir con los nietos entre otras cosas, y una gran contraparte que aún sigue generando ingresos para sobrevivir, viven al día, y buscan en qué emplearse.

¿Cuál es el papel de la alimentación en esta etapa de la vida?

Antes de cualquier cosa, por reconocer que requerimos acudir con un especialista en nutrición y si es educador en diabetes mucho mejor. Ellos, en conjunto contigo, crearán el mejor plan de alimentación, funcional y adecuado para ti.

Un buen inicio será cumplir con al menos tres tiempos de comida distribuidos en el día de tal forma que en tu desayuno, comida y cena incluyas los diferentes grupos de alimentos: frutas, verduras, cereales, leguminosas, alimentos de origen animal, oleaginosas, leche, grasas. Y si llegamos a un punto en el que la alimentación saludable se vuelve nuestra prioridad incluiremos dos refrigerios para cumplir con cinco tiempos de alimentación, bien equilibrados y acompañados de una rutina de ejercicio extra a nuestras actividades diarias.

Es importante destacar que llevar un plan de alimentación requiere ser sencillo y practico, regresemos a preparaciones simples como asados, a la plancha, al vapor, entre otros.

¿Qué requerimos tomar en cuenta?

La alimentación siempre será personalizada, nunca será lo mismo un plan de alimentación para una mujer que para un hombre, los requerimientos varían en su mayoría por el género, la composición corporal y el acumulo de grasa. Para los hombres es de suma importancia cuidar la composición muscular y evitar su desgaste.

Para cumplir con esos requerimientos utilizaremos los macronutrimentos (proteínas, hidratos de carbono y lípidos) y micronutrimentos (vitaminas y minerales).

  • Hidratos de Carbono.

Incluir 40 a 55%; este grupo proporciona la energía necesaria para realizar las actividades cotidianas como son caminar, brincar, correr, jugar, y respirar entre otras.

  • Proteínas.

Incluir 15% (de 1 a 1.5g/kg/día*). Son muy importantes para la formación de uñas, cabello y músculo. Además, ayudan a combatir infecciones porque apoyan en la formación de anticuerpos. (*Recomendación: en ausencia de daño renal).

  • Lípidos.

Incluir 25 a 30%; su función más importante es aportar energía al organismo ya que es la fuente más concentrada de energía. Ayudan en la absorción de vitaminas A, D, E, K, e intervienen  en la regulación de la temperatura del cuerpo y protegen los órganos internos. Hay que preferir grasas mono y poliinsaturadas y evitar las saturadas y trans.

  • Vitaminas y minerales.

     

Se requieren en cantidades pequeñas, pero su carencia produce problemas muy serios en la salud. Nuestro cuerpo las necesita para realizar funciones vitales.

Es importante reconocer que un cambio requiere de tiempo y ganas de hacer las cosas. Estos cambios serán directos en nuestro cuerpo y podremos reflejar exactamente cómo nos sentimos, ¿qué vas a proyectar este día? Vivir es lo mejor que podemos experimentar los seres humanos, la edad es sólo un trámite para cumplir con nuestro ciclo vital. ¿Cuánta experiencia estas acumulando en tu vida? Recuerda hacer las cosas por ti.

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