La compleja relación entre diabetes y corazón

Dra Diana Romero Zertuche | Adscrita al servicio de Gabinetes de la Unidad Médica de Alta Especialidad | Hospital de Cardiología, Centro Médico Nacional Siglo XXI |dirzcardio@gmail.com

Las dos causas más prevalentes de mortalidad en México son la Diabetes Mellitus tipo 2 y el infarto agudo al miocardio. Es interesante cómo ambos están a tal punto interrelacionados que las condiciones cardiovasculares,  son la primera causa de mortalidad en los pacientes con diabetes.

Pero ¿por qué las personas que viven con diabetes tienen hasta cuatro veces más riesgo de sufrir un infarto? La pregunta tiene más de una respuesta ya que un conjunto de condiciones se entrelaza para que, finalmente, un paciente con diabetes desarrolle una condición cardiovascular. Lo primero a tomar en cuenta es el descontrol en los niveles de glucosa que se ha demostrado, producen lesión en los vasos sanguíneos promoviendo la formación de placas que derivarán en la obstrucción de la circulación sanguínea(1). Esto nos hace pensar en los pacientes con diabetes que aún no tienen el diagnóstico, o aquéllos que ya conocen su condición y no reciben el tratamiento adecuado. La diabetes es la condición crónica de mayor prevalencia alrededor del mundo(2), por lo que su diagnóstico temprano es crucial en el pronóstico de cada paciente.

Otros factores que predisponen a una persona que vive con diabetes a padecer enfermedades cardiovasculares son otras condiciones asociadas a la presencia de diabetes. La obesidad es un factor común encontrado en la mayoría de los pacientes con diabetes tipo 2 y genera resistencia a la insulina que a nivel molecular, se traduce como un proceso inflamatorio crónico que daña la capa de células que recubre los vasos sanguíneos(3).

La hipertensión arterial sistémica tiene una prevalencia entre los pacientes con diabetes de hasta 60% y es el factor de riesgo que se ha relacionado más con la presentación de infarto agudo al miocardio. Además, la hipertensión arterial contribuye de manera significativa al daño renal de los pacientes con diabetes.

Otra asociación frecuente es la dislipidemia. Tener diabetes incrementa el riesgo de tener colesterol y/o triglicéridos elevados y éstos, a su vez, son la base para la formación de placas ateromatosas que se depositarán en la superficie de los vasos y, eventualmente, obstruirán alguna arteria coronaria(4).

Vale la pena mencionar que, además de estas asociaciones que aumentan el riesgo cardiovascular de los pacientes con diabetes, existe una afectación directa de la condición sobre el corazón, una patología conocida como “cardiomiopatía diabética”, en la que el paciente que no tiene alguna otra condición asociada a la diabetes está propenso a padecer alteraciones cardiacas. Su característica más común es el crecimiento del corazón, lo que conlleva a una disfunción en su capacidad para poder llenarse adecuadamente de sangre en cada latido. Toda persona que vive con diabetes debe ser examinada por un cardiólogo para determinar la presencia de datos que sugieran esta afectación. La importancia radica en que la alteración del músculo cardiaco lleva a largo plazo al paciente con diabetes a desarrollar insuficiencia cardiaca.

No sólo la mortalidad es lo que debería ocuparnos cuando hablamos de prevención y tratamiento, sino también la incapacidad física y laboral que deja la presencia de alguna condición cardiaca en los pacientes. La diabetes tipo 2 generalmente se diagnostica entre los 40 y 50 años; sin embargo es cada vez más frecuente encontrar pacientes más jóvenes con la condición y es probable que a este cambio epidemiológico estén contribuyendo el estilo de vida, la alimentación, el sedentarismo y el estrés.

La perspectiva a futuro de la diabetes tipo 2 es que las condiciones cardiovasculares asociadas serán cada vez más prevalentes y cada vez más incapacitantes, contribuyendo de manera importante al deterioro económico de nuestro país.

Es importante reconocer que la diabetes es más que sólo el descontrol de la glucosa, y los médicos, pacientes e instituciones tenemos un compromiso de trabajo continuo para poder hacer diagnóstico oportuno, tratamiento especializado y evitar las complicaciones.

Bibliografía 1. Li YW, Aronow WS. Diabetes mellitus and cardiovascular disease. J Clinic Experiment Cardiol. 2011;2:2. 2. Wild S, Roglic G, Green A, Sicree R, King H. Global prevalence of diabetes: estimates for the year 2000 and projections for 2030. Diabetes Care. 2004;27:1047–1053. 3. Shoelson SE, Lee J, Goldfine AB. Inflammation and insulin resistance. J Clin Invest. 2006;116:1793–1801. 4. Leon B, Maddox T. Diabetes and cardiovascular disease: Epidemiology, biological mechanisms, treatment recommendations and future research. World J Diabetes. 2015 Oct 10; 6(13): 1246–1258. 5. Eguchi K, Boden-Albala B, Jin Z, Rundek T, Sacco RL, Homma S, Di Tullio MR. Association between diabetes mellitus and left ventricular hypertrophy in a multiethnic population. Am J Cardiol. 2008;101:1787–1791. 6. Patil VC, Patil HV, Shah KB, Vasani JD, Shetty P. Diastolic dysfunction in asymptomatic type 2 diabetes mellitus with normal systolic function. J Cardiovasc Dis Res. 2011;2:213–222. 7. Hernández M, Gutierrez J, Reynoso N. Diabetes Mellitus en México: el estado de la epidemia. Salud Publica Mex 2013;55 supl 2:S129-S136.
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