Propósitos realistas

Psic Adriana Serralde Ortíz/  Céd Prof:6866450/  adraseo@hotmail.com

Durante el último trimestre del año llega a tu mente el pensamiento recurrente de la época los propósitos de año nuevo, comienzas a consultar con la almohada los cambios que quieres implementar durante el siguiente año:

1. Bajar de peso

2. Hacer ejercicio

3. Dejar de fumar

4. Ahorrar

5. Viajar más

6. Tener tiempo para la familia

7. Salir más con mis amigos

Sin embargo, junto a esos pensamientos también aparecen preguntas como: ¿cuántos propósitos me pondré?, ¿qué tengo que hacer para llevar a cabo los cambios?, ¿ahora sí lo podré lograr?

Entras en una especie de ansiedad o desgano pues en los años anteriores no has conseguido ninguno de los propósitos planteados. Regularmente inicias con mucha motivación, pero a medida que pasa el tiempo va desapareciendo esa energía, dando paso al abandono de las actividades que organizaste para lograr tus objetivos. Ahora viene la pregunta más importante, ¿por qué no puedes cumplirlos?

La explicación es simple, los propósitos de año nuevo son cambios positivos que quieres lograr o iniciar y están vinculados con tus hábitos diarios muy enraizados.

Pero, ¿qué son los hábitos?

Son conductas o acciones que repites de forma inconsciente y forman parte de tus actividades diarias, convirtiéndose en costumbres; precisamente por eso es complicado cambiarlos.

No te propongas cambios o metas muy ambiciosas. Provocará que las percibas como imposibles de lograr y serán más una carga que una motivación.

No quieras realizar varios cambios de “un solo golpe”. Entre más metas te propongas será más difícil alcanzarlas, además te generarán estrés innecesario.

Ahora considera qué debes hacer para lograr tus propósitos de año nuevo:

1. Elige una meta a la vez y que dependa sólo de ti, es decir, que no necesites de terceras personas para lograrla. Al tener un solo propósito mejorarás tu autoestima y fuerza de voluntad. Es importante mencionar que el hecho de iniciar con un propósito no quiere decir que no puedas lograr más, el punto es que sea gradualmente.

2. Escribe tu propósito en una hoja de papel. Este paso te brinda seguridad y hace de tu “deseo” algo tangible y alcanzable.

3. Elabora un plan de acción. Incluye pequeñas tareas diarias para lograr tu propósito, por ejemplo, si quieres ahorrar la primer tarea podría ser elegir tu alcancía y meterle cinco pesos diarios.

4. Evalúa periódicamente tu plan. Es importante identificar si la primera tarea que te propusiste la lograste o no, esto te evitará la frustración y permitirá modificarla con el fin de llegar a tu objetivo. Continuando con el ejemplo anterior, si no lograste ahorrar cinco pesos inicia con menos.

5. Sé constante. Considerando que la meta que te propusiste es más fácil de alcanzar, será más sencillo trabajar en ella diariamente. Sin embargo, es necesario que te “eches porras” para continuar con tus tareas y lograr tu objetivo.

No quieras realizar varios cambios de “un solo golpe”. Entre más metas te propongas será más difícil alcanzarlas, además te generarán estrés innecesario.

También puedes buscar ayuda profesional para lograr los objetivos, nunca está de más tener un apoyo extra para cambiar tus conductas y ser mejor persona cada día.

Recuerda que con la motivación adecuada y la planeación de objetivos realistas será mucho más sencillo lograr todos tus propósitos.