Regala afecto, no lo compres

Lic Berenice Tovar Saavedra / Psicóloga en consulta particular / Céd Prof: 5236449 / beretustratovar@gmail.com

Una comida en familia, un rato de charla sin teléfonos de por medio, un suéter tejido por la manos propias, un pastel hecho en casa o una cartita con papeles de colores (como cuando éramos niños); regalos que involucran tiempo, dedicación, esfuerzo personal, son cosas que hoy en día poco se ven como obsequios para la gente que amamos.

Hemos aprendido a demostrar el amor o los afectos a partir de lo costoso de un presente. Pero, ¿en realidad estaremos regalando algo valioso?, ¿será que el regalo es para quien lo recibe? Hoy en día pareciera que es más importante recordarles a nuestros amigos y familia nuestro poder adquisitivo, así como vaciar el bolsillo a cambio de llenar una expectativa económica

Actualmente para demostrarle a una persona cuánto se le aprecia depende del precio o de lo voluminoso que pueda resultar un obsequio; nuestra imagen se ve bien y se llena de brillo cuando lo que entregamos es caro, llamativo y ostentoso. Entonces el regalo es para el propio ego, lo secundario es la intención afectiva y la satisfacción del otro.

Existe una idea equivocada de que “entre más caro sea el regalo, más importante eres para mí y también más me vas a querer o a aceptar”, entonces no estamos regalando, en realidad estamos buscando justamente aceptación y ser reconocidos; incluso esto puede llegar a hablar de una baja autoestima de quien entrega un artículo costoso en busca de reconocimiento.

Si conocemos a la persona que queremos “agasajar”, consideremos sus gustos, necesidades, pasiones y entreguemos algo que le sea útil y que le haga saber que estamos pendientes de sus aficiones; que pusimos atención cuando de manera implícita y casual (en una charla) mencionó qué le gusta o que necesita determinada cosa. Hagámosle saber que es importante en nuestra vida y que el obsequio es una muestra de amor, atención y compromiso.

En el caso de que queramos deleitar a un niño, es importante considerar su edad, entorno y características personales. Los juguetes pueden ser didácticos, es decir que con ello estimularemos su desarrollo motriz, intelectual, social y cognitivo. Regala juegos que fomenten valores, unión familiar, salud, conocimiento y educación en cuanto a reglas de convivencia; ropa que lo haga sentir especial, cómodo y feliz (un disfraz, una playera con su personaje favorito o con la foto de su familia impresa).

En ocasiones no sabemos qué regalar y recurrimos a entregar dinero en efectivo, no está mal si sabemos que la persona está pasando por una situación complicada, tiene un proyecto para el cual está ahorrando, o tiene un interés particular en adquirir algo específico.

La próxima vez que deseemos halagar a alguien con un presente, no olvidemos que el regalo está directamente asociado al mensaje de “eres importante para mí, he estado pensando en ti, sé que necesitas esto y sé que te gustará”.

Referencia:

https://www.excelsior.com.mx/opinion/2012/02/08/no-tire-su-dinero/808663

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