¿Relaciones tóxicas?

Lic René Emir Buenfil Viera / Colaborador de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste – Psicoterapeuta en la Clínica Médica Diabet / Céd Prof: 5759352 / Tw Ig: @rbuenfreak

¿Qué pasa con este término que nos sirve muchas veces para ver los defectos en otras personas y aporta muy poco para la autocrítica?

Algunas personas decimos que una relación es “tóxica” para quejarnos de alguien, pero nos cuesta trabajo ver (o de plano no vemos) cuánta «toxicidad» estamos aportando también.

¿Sólo es «tóxico» lo que hace otra persona y lo que hacemos nosotros no es tan grave?

Tal vez lo “tóxico” para la relación sea que nos enfocamos en los defectos del otro, en lugar de preocuparnos por nuestras acciones.

¿Qué pasa con esta expresión que se usa comúnmente para etiquetar relaciones sociales propias o ajenas, incluso con cierta ironía, o hasta orgullo?

El término se entiende como algo que resulta perjudicial, pero recientemente se usa como señal de resignación, o para hacerlo gracioso dentro de un tema de conversación.

Debemos enfrentar la situación, definirla es el primer paso (aunque a mí en lo personal me choca el adjetivo, pues no creo que las relaciones sean tóxicas) pero no nos quedemos ahí, pasemos a las acciones que creamos convenientes para nuestra salud mental.

Quizá la estamos destinando al fracaso, la consideramos un mal necesario, o es un grito de ayuda. El hecho es que la reconocemos como perjudicial y hay muchos aspectos que nos desagradan, molestan, hieren, deprimen. Es así como necesitamos soluciones al respecto, te dejo una muy concreta: cámbiale el nombre.

Puede ser que necesitemos usar nombres más útiles, más realistas, que definen mejor la relación:

1-  Violenta. Si en esa relación hay violencia verbal, emocional, psicológica, física, económica o sexual, entonces llamemos a las cosas como son. Si nos cuesta trabajo terminar la relación, es que es muy difícil salir del ciclo de la violencia, lo malo es que la violencia escala. Infórmate al respecto y busca ayuda profesional.

2.- Codependiente. Estoy ahí por miedo a la soledad, por costumbre, por pensar que es más cómoda (aunque si reflexionamos un poco, vemos lo incómoda que es), incluso por indecisión, mientras pienso si termino la relación o no, me quedo, aunque empeore la situación.

3.- Necia, forzada. Tal vez esa relación ya terminó, pero tú o la otra persona (o ambas) se niegan a aceptarlo. Se están obligando a estar o seguir donde ya no pertenecen y se ponen mil excusas “no es el momento”, “cómo me voy a ver si termino esto ahora”, “qué va a decir la gente”. Insistir en lo bueno es perseverancia, insistir en lo malo es testarudez.

Te invito a reflexionar sobre tus relaciones supuestamente “tóxicas” y a llamarlas por lo que realmente son. Tomar decisiones e intentar renegociar los términos, las normas y las reglas, siempre consciente de que no sabes si se podrá rescatar algo, si se tendrá que terminar o si tendrás que irlo haciendo poco a poco.

No olvides que para mantener una buena salud emocional y mental puedes buscar la ayuda de un profesional que te orientará y ayudará a cumplir tus objetivos.

Prepárate emocionalmente para lo que tenga que ser y avanza en el camino más sano para ti. Ánimo y éxito, que tu mundo cambia con la calidad de tus relaciones.

Referencia:

El contenido de este artículo es opinión personal del autor.

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