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Todo comenzó con un pequeño paso

Dr. Marco A. Villalvazo Molho

Médico General Certificado Educador en Diabetes Certificado  Expresidente del Consejo Nacional de Educadores en Diabetes, A.C.

Doña Elisa es una destacada licenciada en Derecho, quien tiene a su cargo un puesto de primer nivel en una gran empresa de capital europeo. Vive con su marido, quien es un prestigiado odontólogo. Se define como una abuela consentidora, muy sociable y simpática, pero enérgica a la vez. Es amante del vino y de la comida. Pero el único ejercicio que acostumbraba realizar eran las caminatas de la casa al coche, de éste a su oficina y la misma historia de regreso a casa.

Cuando la conocí pesaba 99 kilogramos, su presión arterial estaba muy elevada y sus niveles de glucosa totalmente fuera de control, a pesar de las seis diferentes medicinas que tomaba al día para controlarlas.

Hoy, después de un año, doña Elisa se mantiene en el mismo trabajo y tiene dos nietos más para consentir. Sociable y simpática como siempre, sigue siendo amante del vino y de la comida, pero ahora lo es del buen vino y de la buena comida. Actualmente pesa 24 kilogramos menos. Determinación y constancia fueron las claves para pesar 75 kilogramos y que su presión arterial y sus niveles de glucosa estén en límites adecuados, con la ayuda de tan sólo dos medicinas por día.

Al usar su caminadora a una velocidad de seis kilómetros por hora (esa en la velocidad aproximada al caminar de manera vigorosa), doña Elisa recorrió mil 248 kilómetros en ese año. Un poco más de la distancia que hay entre la ciudad de México y la ciudad de Laredo, Texas, en Estados Unidos.

Dos fueron los cambios en su vida que le han permitido influir en su destino:

1- Comer y beber con mayor placer, pero en menor cantidad. Comió y bebió buscando la calidad y no la cantidad, logrando la disminución en el consumo de energía y la consecuente pérdida de peso, la regularización de su presión arterial y de sus niveles de glucosa.

2- Desempolvó y empezó a utilizar la caminadora que su marido le regaló hace algunos años, la cual aún tenía las etiquetas pegadas al manubrio que la señalaban como jamás usada, y llegó a caminar, durante ese año:

  • 3- 60 minutos (1 hora), cuatro veces por semana.
  • 240 minutos (4 horas) por semana.
  • 12 mil 480 minutos (208 horas) por año.

Recuerdo lo que doña Elisa me dijo al cumplir ese primer año de mejoras en su manera de comer y de haber iniciado con sus caminatas: “nunca soñé con recuperar mi antiguo peso y figura, además de tener bajo control mi presión arterial y de mi diabetes ‘casi’ sin medicinas. Inicié con un pequeño paso y caminé medio país casi sin darme cuenta… Mi vida es plena y saludable el día de hoy”.

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